David Gámez
                                           David Gámez                                   

Terapia manual

Las emociones negativas como, la tristeza, el miedo, la depresión, la rabia o cualquier otro tipo de trastorno psíquico produce una tensión, endurecimiento y acortamiento del tejido fascial.

La fascia, es un tejido conectivo que envuelve todo nuestro cuerpo, músculos, huesos, órganos y hace que diferentes sistemas permanezcan unidos, es como una segunda piel.

 

El tejido fascial como parte del sistema nervioso está muy influido por las tensiones emocionales y mentales. Es el único sistema capaz de conectar el sistema mental, emocional, sensorial y locomotor a través de la memoria y durante las 24 horas del día, mediante su intrincado sistema de fibras fasciales que sobrepasa aspectos de espacio y tiempo.

 

Los sentimientos, las emociones, los pensamientos negativos y las tensiones que están constantemente activas, tensan, agotan y degeneran los tejidos e impiden la libre circulación de los líquidos. Este hecho tan real como desconocido nos va creando, formando o cultivando un montón de posibles enfermedades y verdaderos puntos débiles de salud.

 

El cuerpo nunca está enfermo ni sano, ya que en él solo se manifiestan las informaciones de la mente, el cuerpo no hace nada por sí mismo. Cuando el pulso y el corazón siguen un ritmo determinado, la temperatura corporal mantiene un nivel constante, las glándulas segregan hormonas, y las funciones corporales se conjugan de un modo determinado se produce una armonía que llamamos salud.

 

La pérdida de armonía (enfermedad), se produce en la mente, y en el cuerpo solo se muestra. Por consiguiente, el cuerpo solo es el vehículo de la manifestación y de todos los procesos mentales que se producen en la psique.

 

Por lo tanto, la observación y el tratamiento aislado de los problemas físicos, dolores, contracturas, pinzamientos, etc. sin tener en cuenta la mente, es inadecuada e incompleta.

 

He creado y fusionado, la búsqueda de impactos o bloqueos emocionales a través del diálogo con la terapia manual, para que puedas tanto cuidar tu cuerpo y tu salud, como acompañar tu proceso terapéutico.