Constelaciones Organizacionales y pensamiento sistémico

 

A veces, en las organizaciones y en las empresas encontramos varios tipos problemas: la empresa no se desarrolla, los clientes desaparecen, no se consiguen innovar los productos, los funcionarios están en permanente conflicto, la fusión entre dos organizaciones o entre dos empresas no deja que el negocio se desarrolle, los funcionarios se despiden sin razón aparente y otros diversos acontecimientos que no permiten en normal flujo de las actividades y el desarrollo adecuado de los objetivos y metas propuestas.

¿Qué está pasando? Un análisis racional puede darnos pistas o descubrir partes del problema, pero nunca una visión general. Las Constelaciones Organizacionales te entregan esa mirada de contexto que se había perdido. El éxito de este método en empresas como Daimler-Chrysler, IBM o BMW contribuyó para un creciente interés de esta metodología en toda Europa. Los recientes desarrollos en esta área llevaron a descubrir nuevas formas de análisis de como las organizaciones evolucionan y se desarrollan en base a ésta visión sistémica.

A través de una utilización hábil de las constelaciones organizacionales, se consiguen descubrir dinámicas escondidas que se encuentran en funcionamiento en las organizaciones y en las empresas. Esto se hace de tal manera que, de una forma simple e directa, todos los que trabajan en esa organización reconocen esa dinámica. Problemas complejos pueden tener soluciones muy simples: estructura organizacional, liderazgo, reconocimiento apropiado de los funcionarios, desarrollo de una estrategia, preparación de negociaciones, análisis de proyectos, empresas familiares, diagnóstico del funcionamiento de una organización, estudio de marcas o productos, herramienta para la supervisión de asesores y demás.

Las Constelaciones Organizacionales también se aplican en la resolución de problemas individuales: quedar o marcharse de la empresa, encontrar un buen sitio dentro de la organización, decisiones, conflictos, clarificar objetivos, encontrar el equilibrio entre su posición dentro y fuera de la empresa. Empresarios, hombres de negocios, directores y consultores están cada vez más asombrados e intrigados con las soluciones encontradas mediante las constelaciones organizacionales y el pensamiento sistémico.

En las constelaciones organizacionales aplicamos los mismos tres principios que fueron definidos por Bert Hellinger para las constelaciones familiares: equilibrio de dar y recibir, derecho de pertenecer y orden (quién vino antes tiene precedencia sobre quién vino después) pero con algunas adaptaciones. Los sistemas organizacionales son bastante más complejos que los sistemas familiares, no solo porque encontramos varios subsistemas que se relacionan entre si, dentro del mismo sistema, como también porque los principios base descritos anteriormente tienen que ser aplicados con cuidado y con algunas adaptaciones.

Solo como ejemplo, podemos listar algunas de las diferencias: pertenecemos a una familia desde que nacemos hasta después de nuestra muerte, pertenecer a una organización, uno es el que escoge y es de manera temporaria; la función de un miembro es menos definida y puede cambiar; las constelaciones organizacionales tienen una carga emocional menor que las constelaciones familiares; el lenguaje utilizado es distinto; hay varias órdenes en los sistemas organizacionales: jerárquico, orgánico, antigüedad, competencia, etc. El trabajo en los sistemas organizacionales es muy complejo y todos los cambios o soluciones deben de ser implementadas con humildad y mucho respeto. La forma original de una “constelación” de un sistema consiste en que el cliente escoja “extraños” para representar sus funcionarios, los departamentos de la empresa u organización, los clientes, los proveedores, los productos, etc. El cliente coloca estos “representantes” en un lugar que sienta que es el adecuado y de una forma intuitiva. Después, estos “representantes” dicen lo que sienten, que movimientos les gustarían hacer y si sienten que alguien falta. Los representantes se mueven hasta que sientan que están en el “sitio adecuado” y se consiga traer tranquilidad a todo el sistema.

En situaciones en que se exige confidencialidad y privacidad, es posible utilizar esta metodología solo con la presencia del cliente y substituyendo los representantes por objetos, figuras, papeles, etc. Es también posible hacer constelaciones en que, ni el constelador ni los representantes saben cual es el problema. Las soluciones encontradas con representantes “reales” tienen más fuerza e impacto, pero esta manera más privada es muy interesante como diagnostico y de inicio de trabajo o cuando no se puede hacer de otra manera. Lo que es interesante en esta metodología, es que el cliente se queda con una imagen de su situación actual, de la eventual solución y el camino que tiene que hacer. Todo es hecho de una manera intuitiva y fluida, lo que hace que la solución sea totalmente integrada por el cliente y de más fácil aplicación. 
Cualquier persona en una posición de responsabilidad, en la industria, comercio, servicios o gobierno, en una organización de salud o educacional, en una asociación o grupo puede beneficiarse de esta metodología y encontrar buenas soluciones a problemas que de otra manera sería difícil abordar.